Sobre la educación en casa
En esta entrada me propongo hacer un breve comentario acerca de la educación en casa. Intentaré hacer una reflexión teniendo en cuenta todo lo que llevo aprendido en el máster acerca de la función que la educación cumple hoy día en la sociedad posmoderna.
La educación en casa supone, en primer lugar, que los familiares del niño o adolescente tienen suficiente tiempo y energías para ser profesores. También sería necesario que tuvieran una formación (aunque sea autodidacta) y que contaran con un espacio adecuado para poder dar las clases. Todas estas limitaciones hacen difícil que la educación en casa sea un sustituto adecuado de la escuela, al menos al nivel de aprendizaje de competencias y conocimientos académicos. Muy bien, supongamos que todas estas condiciones se cumplen: los padres han leído libros de Piaget y Vygotsky, están a la última en cuanto a metodologías educativas y son conscientes de la importancia de la inteligencia emocional y las inteligencias múltiples para el aprendizaje. También disponen del tiempo, el dinero, los recursos y el espacio para impartir las clases. ¿Sería entonces una buena opción para los estudiantes tener las clases en su casa en lugar de en un centro público o privado?
En mi opinión, la escuela hoy día cumple muchas más funciones relacionadas con la socialización y las relaciones interpersonales en general, así que mi respuesta sería que no. Incluso si se pudiera proporcionar en casa una educación mejor en términos de aprendizaje de habilidades cognitivas, el aprendizaje en habilidades emocionales requiere que haya un grupo de iguales que funcione como un simulacro de la sociedad. Eso no significa que la educación en casa no pueda funcionar como complemento del desarrollo del estudiante. De hecho, siempre se aprenden cosas de los padres, se quiera o no. Seguramente lo más adecuado sería dejar a los niños y adolescentes espacio para descansar, pero se pueden hacer muchas actividades divertidas para aprender, como excursiones por el campo o visitas al museo.
Por otro lado, sé que hay padres que, preocupados por el nivel de los docentes de la educación pública, se ven obligados a dar clase a sus hijos o contratar profesores privados. También es posible que su hijo no vaya bien en la escuela y decidan optar por alguna de estas dos opciones (frecuentemente la segunda, a través de colegios y academias privadas) para intentar compensar las deficiencias del sistema.
En conclusión, ni las clases privadas ni la educación en casa deberían ser un recurso para mejorar la educación de los estudiantes, pero en las situaciones en las que se recurre a este tipo de cosas, debería tomarse como una llamada de atención a la enseñanza pública. También cabe señalar que una familia implicada en la educación de sus hijos es uno de los mejores predictores de éxito académico.
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