El estado de la Educación española

Buenos días a todos, esta será mi actividad práctica número 3. Aunque aquel día estuve en clase y mis compañeros del grupo 7 y yo charlamos acerca de posibles maneras de orientar mejor la educación hacia el empleo, creo que sería más interesante decir algunas cosas acerca de todas las medidas propuestas para mejorar la educación en España:


1. UN GRAN PACTO EDUCATIVO: la educación no debería depender del tipo de gobierno que esté en el poder, cambiando según una ideología u otra. Se tendrían que establecer una serie de criterios mínimos que fueran elaborados por verdaderos profesionales de la enseñanza al margen de su ideología política, aplicándose tanto en el ámbito público como en el privado.

Creo que muchas veces se quiere dramatizar un conflicto de ideologías cuando realmente las posiciones de los dos partidos mayoritarios de España no están tan alejadas en materia de Educación. Obviamente tenemos conflictos clásicos, como el que gira alrededor de la educación laica o confesional  y las materias de Ética y Religión.  Curiosamente ha sido el PSOE el responsable de eliminar la asignatura de Ética en 4º de la ESO para sustituirla por una asignatura de valores en 2º de la ESO. Hay otros escollos, como por ejemplo la repetición de curso y los deberes, pero creo que son diferencias fácilmente salvables si quisieran dejarlo en manos de los expertos en la materia. Lo que quería resaltar es que no sería tan difícil para el PP y el PSOE ponerse de acuerdo en un gran pacto educativo, pero creo que a día de hoy lo que les beneficia electoralmente a cada uno es el conflicto, así que no van a acordar nada si eso se puede traducir en una fuga de votos hacia VOX y PODEMOS. Lo ideal sería que la ley de educación fuera elaborada por "verdaderos profesionales de la enseñanza al margen de su ideología política", y aunque aun lo veo lejano no creo que debamos resignarnos a la situación actual. Está en manos de los ciudadanos también el tender puentes al que no piensa como nosotros, al menos deberíamos estar de acuerdo en la importancia de la educación para la sociedad. En consecuencia, la educación debería estar en manos de profesionales, y no en manos de políticos. No hay nada más inteligente que reconocer la propia incapacidad y delegar en quien sí puede hacer un buen trabajo. Un gesto así podría, potencialmente, generar el consenso educativo que todos queremos.


2. MEJORAR LA MOTIVACIÓN: todo niño debería ir motivado a la escuela, con ganas de aprender y pasárselo bien. La escuela debería ser un entorno seguro en el que los niños pudiesen expresarse con libertad. En Finlandia hay dos psicólogos y un trabajador social por cada centro escolar, lo que permite detectar rápidamente dificultades de todo tipo en los estudiantes. En España hay casos de un psicólogo por cada tres centros, lo que provoca que solo puedan ser atendidos los casos más graves y los demás pasen inadvertidos pudiéndose agravar la situación posteriormente.

En nuestra cultura se da por supuesto que al colegio los niños van a sufrir, que las lecciones de los profesores son tediosas y que el esfuerzo es el deber del estudiante y, en consecuencia, el fracaso solo es responsabilidad suya. En Finlandia han sabido dar el peso a las competencias frente a los conocimientos teóricos  que se imparten desconectados de la realidad. Han sabido estimular las ganas de aprender de los niños. En este punto creo que la principal responsabilidad recae sobre el profesorado y el sistema educativo. No podemos culpabilizar a los niños por no tener el autocontrol necesario para aguantar chapas insufribles cinco días a la semana, hacer dos horas de deberes y no interesarse por algo que les han planteado como un sacrificio y no como un placer. Al profesor no parece importarle que al alumno le interese la materia; le basta con que trabaje, aunque sea a disgusto, que asista a clase, aunque no escuche y que apruebe, aunque no aprenda. Muchas veces parece que ni los propios docentes entienden que la materia que están enseñando es apasionante, o al menos no saben transmitirlo apropiadamente. Los niños son curiosos y se les puede motivar a aprender, pero si nosotros carecemos de voluntad, de pasión, de optimismo y de ganas de aprender, es imposible motivarles.

Otro problema añadido es la falta de recursos humanos en los colegios y los institutos. Necesitamos más educadores sociales y más psicólogos. La infancia puede complicarse por muchas razones, y se ha demostrado la relación entre los problemas emocionales en la infancia y la dificultad de aprendizaje asociada al fracaso escolar. La adolescencia es, por definición, una gran crisis; un momento crítico para el desarrollo de la personalidad. Ningún estudiante debería estar solo frente a sus problemas emocionales, familiares, socioeconómicos o psicológicos, menos aun cuando lo que está en juego es su bienestar y su futuro.


3. FAMILIAS MÁS PRESENTES EN LA ESCUELA: la familia y la escuela no pueden ir separadas. Los dos son pilares fundamentales para la educación de los niños. Se debería de involucrar más a las familias en el entorno escolar.

En este apartado tenemos que volver a comentar algunas cosas sobre el problema cultural de España con respecto a la educación. Hemos visto que en países como Japón y Corea del Sur las familias están muy implicadas en la educación de sus hijos. Creo que por norma general (aunque hay de todo) las familias delegan toda la educación a la escuela y no llegan a implicarse de una manera más directa en el aprendizaje de sus hijos. Todo parte de la visión tradicional que divide la educación en dos: en casa se aprende a obedecer y a portarse bien, en el colegio se aprenden conocimientos para incorporarse al mercado laboral en el futuro. Tanto profesores como padres han participado y siguen participando de esta visión de la educación: los unos, exigiendo a los padres que los niños "vengan educados de casa", los otros, exigiendo a los profesores que enseñen a sus hijos, pero sin tener intención de implicarse en la solución del problema. Igual que el niño no viene seccionado por partes, su educación tampoco puede dividirse en aspectos independientes. Tanto la familia como el sistema educativo deben hacer equipo para cuidar de nuestros estudiantes. Sin embargo, poner demasiada presión sobre el estudiante puede ir en contra de la salud mental de los niños y los adolescentes, como demuestra el caso de Corea del Sur con su elevada tasa de suicidio adolescente, o el problema de los "hikikomori" en Japón.


4. MAYOR INVERSIÓN EN EDUCACIÓN: la educación es un derecho básico y fundamental para el desarrollo. Se debería invertir en ella y no recortar.

También es importante el uso que se da a los recursos de los que se dispone. En cualquier caso, creo que todos los países deberían aspirar a aumentar la inversión en educación gradualmente y en proporción con el PIB. Otro problema es la migración de personas formadas en España porque no tienen perspectivas laborales aquí. En términos económicos es una pérdida de la inversión del Estado en la educación, pero el verdadero drama es que nuestros jóvenes se vean obligados a separarse de sus familias y sus amigos para tener una carrera profesional acorde a su formación.


5. MEJORAR LA FORMACIÓN Y VALORACIÓN SOCIAL DEL PROFESORADO: los profesores deberían estar mejor preparados y remunerados, recibiendo una formación práctica que les permita adaptarse a una diversidad de alumnos.

A este respecto, creo que tenemos lo que se conoce como "una pescadilla que se muerde la cola". A peor desempeño de los docentes, peor valoración social; a peor valoración social, menos interés por la profesión. Y cuando no hay interés por la profesión, puede suceder con frecuencia que los docentes no sean profesionales de vocación, sino personas que no encontraron otro camino para ganarse la vida. La propuesta del Libro blanco de la profesión docente de José Marías, de un "MIR educativo" al que llama DEP (Docente en prácticas) me pareció muy interesante. Sobre todo porque incluiría 2 años de prácticas docentes con un tutor bien formado. Igual que Marías, creo que debería reforzarse la formación del profesorado, así como hacer campaña de concienciación para mejorar la imagen de los docentes y poner en labor la importancia social de su profesión. De todas maneras, las campañas de poco o nada servirán si los docentes no hacen bien su trabajo. Como dice Marías, se esta produciendo una revolución educativa, y no podemos permitirnos quedarnos atrás. La educación tiene que ser algo más de lo que ha venido siendo hasta ahora, y los docentes son clave para que se pueda producir este cambio. Sin profesores que ilusionen, no hay educación.


6. INCENTIVAR LA CULTURA DEL ESFUERZO Y EL AFÁN DE SUPERACIÓN


Aquí el diablo esta en los detalles. Demasiado inciso en la motivación y en la responsabilidad del sistema y los docentes nos puede arrastrar a perder de vista que también el alumno tiene su parte de responsabilidad en su aprendizaje. Por supuesto, si un alumno no sabe esforzarse y no tiene autocontrol debemos buscar las razones en su entorno. Por eso mismo, creo que es importante ayudar a comprender al niño desde edades tempranas a obtener recompensa directamente del esfuerzo, y no de los premios que pueda recibir por haber sacado buenas notas. La función de los premios no es que el estudiante se esfuerce por los premios, sino intentar que el estudiante encuentre valor en el aprendizaje por sí mismo. Se trata de encontrar placer en lo que se hace, y en lo que se hace con esfuerzo. Sentirse orgulloso del propio desempeño, formar autoestima y motivarse para aprender van de la mano del esfuerzo. No debemos confundir esfuerzo con sacrificio; debemos enseñar al alumno que el esfuerzo que pide el aprendizaje es gratificante.


7. ORIENTAR MEJOR HACIA EL EMPLEO OPTIMIZANDO EL VÍNCULO ENTRE EDUCACIÓN Y SOCIEDAD


Para terminar, no podemos olvidarnos de los aspectos pragmáticos de la educación. Parte importante de la socialización que pretendemos favorecer en las instituciones educativas es que finalmente se pueda traducir en una integración exitosa en la sociedad adulta. Eso tiene que ir de la mano de su integración en el mercado laboral. Como comentamos en mi grupo, los alumnos deben estar bien informados de la realidad de las profesiones que pueden elegir en el futuro. También deben familiarizarse con las distintas ramas del conocimiento de su interés mediante asignaturas optativas, como por ejemplo una asignatura de "Investigación" para aquellos interesados en las ciencias. Otras medidas interesantes serían las charlas en los institutos para conocer las profesiones, la flexibilidad para cambiar de rama del conocimiento en la ESO y en Bachillerato y actividades extracurriculares para familiarizarse con entornos de trabajo de las profesiones de su interés. A mayores podemos hablar de cambios que no son del sistema educativo, sino del sistema en general: inversión en crear puestos de trabajo de educación superior, desestigmatizar las FP, invertir en cultura y en investigación científica, más becas de investigación académica, etc.


En conclusión, hay mucho trabajo por hacer, pero vale la pena el esfuerzo. No hay que caer en el cinismo resignado del que se adapta a una manera de hacer las cosas solo porque piensa que no puede cambiarlas. Cada docente es una pieza imprescindible para el cambio hacia una educación de calidad. Debemos aplicarnos a nosotros mismo los principios que queremos aplicar en la educación de los estudiantes, como la motivación, el aprendizaje continuo, la creatividad y el esfuerzo.

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