La importancia de la participación en la modernidad líquida de Bauman
Zygmunt Bauman publicó su famoso ensayo Modernidad líquida en el año 1996. En este escrito, Bauman defiende que nos encontramos (ya a finales del siglo XX) en una fase de la historia diferente de la modernidad, y que debemos, por tanto, reformular nuestra manera de entender la sociedad. Principalmente, Bauman dice que en la actual sociedad líquida se ha dado una pérdida de la estabilidad y seguridad; todo es temporal y está sujeto a cambio, desde las relaciones laborales hasta las sentimentales. Los valores también se han convertido en algo líquido y mudable según la situación. Esto sería producto de la liberación del sujeto tanto a nivel político (democracias occidentales) como a nivel de mercado (consumismo). El hombre está condenado a ser un sujeto individualizado; incluso cuando pretenda sumergirse en colectivismos de diversa índole, está obligado a tomar decisiones para definirse como individuo. Esto genera una gran inseguridad; la sensación de estar perdido o de carecer de una identidad estable.
Otra de las características importantes de la sociedad líquida es la desconexión entre la esfera privada y la pública: la libertad del individuo queda, en la práctica, relegada al ámbito privado desde el momento en el que el poder se deslocaliza y resulta inalcanzable para la mayoría de los ciudadanos. Tenemos libertad para votar y para manifestarnos, derecho a huelga y derechos humanos reconocidos en Occidente, sin embargo, carecemos de influencia real sobre el mercado o las organizaciones políticas supranacionales. Si bien es cierto que esto ha cambiado en los últimos veinte años gracias al nacimiento de las redes sociales (las cuales funcionan como instrumento de coerción y de unificación de fuerzas sociales frente a los grandes poderes políticos y económicos), no creo que se pueda afirmar todavía que ésta situación haya cambiado. Tal vez una de las experiencias más impactantes de mi vida haya sido mi participación en el 15m, en la plataforma "Stop Desahucios" y en las manifestaciones de "rodea el Congreso" del 25s. Cada una de estas tres plataformas me enseñaron lecciones diferentes acerca de la participación ciudadana y del efecto que podemos tener los ciudadanos en el ámbito público.
En el 15m aprendí varias cosas. En primer lugar, que las revoluciones siempre fracasan, y en segundo lugar, que si son lo bastante persistentes, dejan una huella perdurable. Si bien es cierto que el movimiento se disolvió sin haber conseguido la "democracia real" que tanto reclamábamos, las manifestaciones y acciones del 15m cambiaron la política española para siempre, normalizando los debates y encendiendo el interés de la ciudadanía por la política.
En la plataforma "Stop Desahucios" sólo participé una vez. Ocupamos dos bancos para pedir la dación en pago en nombre de una familia que no podía pagar la hipoteca y que iba a ser desahuciada. Sorprendentemente, conseguimos nuestro objetivo. Este final feliz me enseñó que podemos cambiar las cosas mediante la participación en plataformas políticas.
También participé en tres manifestaciones de la plataforma "rodea el congreso", la primera de ella en el 25s. Os dejo aquí el relato de aquel día de manos de Enrique Zamorano, uno de mis mejores amigos y que me acompañó en la manifestación hace ya 9 años junto con los miembros del 15m de Valladolid:
También es un periodista genial que actualmente trabaja en el periódico El Confidencial:
Tal como relató Enrique, la experiencia fue bastante chocante para nosotros. Teníamos 19 años y muchas ganas de hacer la revolución, pero al final nos fuimos a casa derrotados y apaleados. Volvimos a manifestarnos con el 25s dos veces más, una ese mismo año en Octubre y otra en el año 2014, esta vez acompañados de muchos más amigos:
¿Y por qué os cuento todo esto? Porque cuando hablamos de participación escolar tenemos tendencia a limitarnos a las aulas y a aislarnos en la burbuja del centro escolar. Lo que quiero decir es que las metodologías de participación como el Consejo Escolar y la Junta de Delegados están muy bien, pero me parece más coherente animar a los estudiantes a participar y convocar huelgas, a expresar su opinión en foros públicos más allá de la escuela y, en general, a enfocar la participación más allá del ámbito educativo. Es evidente que los estudiantes no son pedagogos, y que si bien su opinión es valiosa y es importante que sea considerada, no pueden participar en igualdad de condiciones en la toma de decisiones del centro escolar. Esto se ve muy bien en la experiencia de Consejos Escolares, en los que los estudiantes se introducen de una manera prácticamente simbólica sin que sus opiniones tengan ninguna relevancia en la decisión final. No digo que no esté mal ignorar a los estudiantes, pero también me parece razonable que los docentes entren a considerar las opiniones de personas formadas en pedagogía antes que las de los que no lo están. Creo que mediante este tipo de iniciativas lo que se pretende es crear un simulacro de participación en sociedad; simulacro que no tiene una verdadera traducción en consecuencias prácticas. Esto puede producir una sensación de disgusto y de impotencia en los alumnos, de que la participación "no sirve para nada". Esta sensación de impotencia se ve muy bien en este estudio de Marta B. Esteban Tortajada y Ana María Novella Cámara sobre la "Participación del Alumnado en los Centros Educativos":
https://revistascientificas.us.es/index.php/Cuestiones-Pedagogicas/article/view/14365
Paradójicamente, es posible que estemos enseñando a los estudiantes la inutilidad de la participación a través de experiencias de impotencia y frustración. Tampoco quiero desmerecer el trabajo increíble que se realiza en las aulas para fomentar la participación de los estudiantes en la vida escolar y social, como el que vemos reflejado en la guía práctica del Ayuntamiento de Vitoria-Gasteiz. Me ha parecido especialmente reseñable la división de las actividades en grados y la idea de empezar el proceso con una actividad básica de sensibilización sobre la importancia de la participación. Creo que es importante que la participación empiece en las aulas, pero creo también que deberíamos animar a los estudiantes a que se impliquen en la vida política antes que en la vida del centro educativo. Como decía, tengo la sensación de que se utiliza este tipo de herramientas como vía de descarga de los alumnos, pero que en ningún caso se pretende que sus acciones tengan consecuencias. Por otro lado, me parece lógico que las decisiones en materia de educación tengan la última palabra de la boca de los docentes y otros expertos en la materia. Lo que quiero decir es que en cuanto a la participación en la democracia de nuestro país, la opinión de todos los ciudadanos vale lo mismo, y precisamente por eso es tan importante que ayudemos a los estudiantes a desarrollar un pensamiento crítico, así como una actitud participativa en la vida política tanto del estado como de la Unión Europea. Tampoco se trata de contribuir a formar a tertulianos u opinadores de todo, sino de animar a los alumnos a que se interesen por la política y que comprendan la importancia que tiene para sus vidas y para las de los demás. No permitamos que los estudiantes se conviertan en ciudadanos desmotivados y narcisistas. Vamos a tomarles en serio.
Me ha parecido muy interesante que empezaras con el tema desahucios, y también que contaras tu experiencia en esto para al final hablar de la participación escolar. ¡La reflexión final ha sido un puntazo! Eso sí, mucho texto...
ResponderEliminarÁnimo con las próximas entradas 😊
Graciaaas :D
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